Opinión del Editor: ¿Hasta cuándo seguirá el silencio ante los feminicidios?
La República Dominicana atraviesa una crisis social que ya no puede maquillarse con estadísticas ni discursos institucionales. La ola de feminicidios que golpea al país continúa arrebatando vidas, destruyendo familias y dejando una profunda herida en la conciencia colectiva. Cada mujer asesinada representa el fracaso de un sistema que, pese a contar con instituciones, campañas y presupuestos, sigue llegando tarde.
El reciente caso de Esmeralda Moronta ha provocado indignación y consternación en toda la sociedad dominicana. Su muerte no solo enluta a una familia; también vuelve a encender las alarmas sobre la vulnerabilidad en la que viven muchas mujeres y sobre la falta de respuestas efectivas de las autoridades responsables de prevenir la violencia de género.
Hoy, el país vuelve a preguntarse cuántas tragedias más deben ocurrir para que se actúe con la urgencia que demanda esta realidad.
El Ministerio de la Mujer fue creado para proteger, orientar y acompañar. Sin embargo, la percepción ciudadana es cada vez más clara: las acciones no están siendo suficientes frente a la magnitud del problema.
No basta con campañas publicitarias, mensajes en redes sociales o actos protocolares cuando los feminicidios continúan aumentando y las familias siguen clamando justicia y protección.
Se necesita una política pública más agresiva, preventiva y articulada. Hace falta presencia real en las comunidades, seguimiento oportuno a denuncias, fortalecimiento psicológico y legal para las víctimas, y un sistema de respuesta inmediata que funcione antes de que ocurra la tragedia. El país no puede acostumbrarse a ver nombres y rostros convertirse en tendencia por unos días para luego caer en el olvido.
Por eso, hacemos un llamado directo al presidente Luis Abinader para que tome cartas en el asunto con determinación y prioridad nacional. Esta problemática no puede seguir tratándose como un tema secundario. La protección de las mujeres dominicanas debe convertirse en una causa de Estado, con resultados medibles y responsabilidades claras.
La sociedad está cansada de llorar víctimas mientras las instituciones reaccionan tarde. Es momento de actuar con firmeza, sensibilidad y compromiso real. Porque cuando una mujer pierde la vida a causa de la violencia, pierde también el país entero.
Fuente: Félix Rubio

