La libertad de expresión: pilar democrático y compromiso permanente en RD
Por Félix Rubio
Cada 3 de mayo, el mundo conmemora el Día de la Libertad de Expresión, una fecha que trasciende lo simbólico para recordarnos que este derecho no es un lujo, sino una condición indispensable para la vida democrática. En la República Dominicana, hablar de libertad de expresión es también hablar de historia, de conquistas sociales y de desafíos que aún persisten en el ejercicio pleno de este derecho.
Nuestro país ha recorrido un camino significativo en materia de libertades públicas. Hoy contamos con una prensa diversa, activa y vigilante, que juega un rol determinante en la fiscalización del poder y en la construcción de ciudadanía. Sin embargo, la libertad de expresión no se agota en la existencia de medios o en la posibilidad de emitir opiniones; implica también el acceso a información veraz, la responsabilidad en su difusión y el respeto al pluralismo de ideas.
Los medios de comunicación dominicanos enfrentan actualmente un escenario complejo, marcado por la inmediatez digital, la proliferación de desinformación y la presión constante de audiencias cada vez más exigentes. En este contexto, el compromiso ético del periodismo adquiere mayor relevancia. Informar con rigor, contrastar fuentes y evitar la espectacularización de la noticia no son solo buenas prácticas, sino deberes fundamentales para preservar la credibilidad y la confianza pública.
Asimismo, es necesario reconocer que la libertad de expresión conlleva responsabilidades compartidas. El Estado debe garantizar un entorno seguro para el ejercicio periodístico, libre de presiones indebidas o amenazas. Al mismo tiempo, la sociedad debe fomentar una cultura de respeto, donde el disenso no se traduzca en ataques, sino en diálogo constructivo.
En la era de las redes sociales, todos somos, en cierta medida, generadores de contenido. Esto amplía las oportunidades de participación, pero también exige mayor conciencia sobre el impacto de nuestras palabras. La libertad de expresión no puede ser excusa para la difamación, el odio o la manipulación.
Conmemorar este día en la República Dominicana es, por tanto, una invitación a reafirmar nuestro compromiso con una comunicación responsable, transparente y orientada al bien común. Es reconocer que una sociedad bien informada es una sociedad más justa, más participativa y más fuerte.
La libertad de expresión no se defiende solo un día al año; se construye y se protege todos los días, desde cada redacción, cada institución y cada ciudadano. Ese es el verdadero reto, y también la gran oportunidad que tenemos como país.
Fuente: Redacción DFV

