Opinión Invitada: ¿Qué estás haciendo tú para cambiarlo?

Opinión Invitada: ¿Qué estás haciendo tú para cambiarlo?
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Hay días en que uno sale de su casa, toma el mismo camino de siempre y vuelve a encontrarse con lo mismo: una calle llena de hoyos, un tapón interminable, basura donde no debería estar o un servicio que, para resolverlo, parece que hay que tener un contacto.

Nos quejamos. Hablamos del tema con la familia, lo comentamos con los amigos, ponemos una publicación en las redes y seguimos nuestro camino. Al día siguiente volvemos a pasar por el mismo lugar y todo continúa igual.

Y quizás lo más preocupante no es solamente que tengamos estos problemas. Es que poco a poco nos estamos acostumbrando a ellos.

Nos acostumbramos a las calles malas, a los servicios deficientes, a esperar demasiado, a que una obra tarde más de lo previsto, a ver basura en nuestras calles y hasta a buscar la forma de “resolver” por nuestra cuenta lo que debería funcionar correctamente.

Claro que hay responsabilidades que son del Gobierno y de las instituciones. Para eso existen y para eso elegimos autoridades. Una calle en mal estado debe repararse, los servicios públicos deben funcionar y las obras deben ejecutarse. No podemos pretender que el ciudadano sustituya al Estado.

Pero aquí viene una pregunta incómoda: ¿qué estamos haciendo nosotros?

Porque queremos una ciudad limpia, pero muchas veces somos los primeros en tirar basura donde no corresponde. Queremos que se respeten las leyes, pero buscamos la manera de brincarnos una cuando nos conviene. Queremos mejores políticos, pero muchas veces no conocemos sus propuestas ni nos preocupamos por su preparación hasta que llega el momento de votar.

Queremos cambios, pero ¿estamos dispuestos a cambiar algunas de nuestras propias costumbres?

No se trata de dejar de reclamar. Tenemos todo el derecho a exigir. Al contrario, debemos exigir más y con mayor firmeza. Pero reclamar no puede ser nuestra única forma de participar.

También podemos aportar desde nuestra casa, nuestro trabajo, nuestra comunidad y nuestra profesión. Podemos educar mejor a nuestros hijos, respetar las normas aunque nadie nos esté mirando, cuidar los espacios públicos, cumplir nuestras obligaciones, participar en nuestras comunidades y exigir resultados a quienes elegimos.

Y hay algo más: cuando vemos un problema, no siempre tenemos que esperar que otro lo resuelva. A veces podemos organizarnos, buscar soluciones, unir esfuerzos y hacer nuestra parte.

Un país mejor necesita buenos gobiernos, pero también necesita ciudadanos que no se conformen.

Porque si seguimos aceptando como normal aquello que está mal, llegará un momento en que dejaremos incluso de reclamarlo.

El cambio no consiste solamente en esperar que otros hagan las cosas bien. También consiste en preguntarnos qué podemos hacer nosotros para que las cosas comiencen a hacerse mejor.

La próxima vez que te quejes de algo que está mal en nuestro país, hazte una pregunta:

¿Qué estoy haciendo yo para cambiarlo?

Fuente: Asiaraf Serulle

admin

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