Obesidad en República Dominicana: no es falta de voluntad, es una enfermedad metabólica ignorada

Obesidad en República Dominicana: no es falta de voluntad, es una enfermedad metabólica ignorada
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La Dra. Tammy Toribio Rivera quien es Médico Obesóloga, Dietista, Nutrióloga Clínica y especialista en Medicina Estética nos recuerda que conmemorar esta fecha es más que el calendario

Santo Domingo. Cada 4 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Obesidad. Pero más que una fecha simbólica, debería representar una alerta nacional.

En República Dominicana estamos normalizando una enfermedad que está acortando vidas.Y lo más preocupante: aún la tratamos como si fuera un problema de disciplina personal.

La verdadera dimensión del problema

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2022:

  • El 63.3 % de los adultos dominicanos presentaban sobrepeso.
  • El 29.3 % vivían con obesidad.
  • La World Obesity Federation estima que el 68 % de nuestra población tiene un índice de masa corporal elevado y que, para el año 2030, más de 5.7 millones de dominicanos vivirán con sobrepeso u obesidad.

Esto significa que la mayoría de nuestra población adulta presenta exceso de adiposidad. No estamos hablando de estética, estamos hablando de inflamación crónica, resistencia a la insulina y deterioro metabólico progresivo.

La obesidad no es “gordura”: es disfunción metabólica

Durante décadas se simplificó la obesidad a una ecuación reduccionista:

“Coma menos y muévase más”.

Hoy sabemos que esa visión es científicamente incompleta. La obesidad es una enfermedad crónica, multifactorial y neuroendocrina caracterizada por:

Disregulación hormonal (leptina, insulina, grelina).

  • Inflamación sistémica de bajo grado.
  • Alteración mitocondrial.
  • Cambios en la señalización cerebral del apetito.
  • Predisposición genética y epigenética.

No es una falla moral.Es una condición biológica compleja.

Cuando se aborda únicamente con dietas restrictivas, sin evaluación médica integral, se expone al paciente al ciclo de pérdida y recuperación de peso, conocido como “efecto rebote”, que agrava la disfunción metabólica.

La bomba de tiempo infantil

Las cifras pediátricas deberían estremecernos.

La  UNICEF indican que aproximadamente el 8 % de los niños menores de cinco años en el país presentan sobrepeso u obesidad. En adolescentes, las cifras pueden superar el 30 %.

Hoy estamos viendo:

  • Hígado graso en niños.
  • Resistencia a la insulina en adolescentes.
  • Síndrome metabólico antes de los 20 años.

No se trata de una tendencia pasajera.Estamos formando una generación metabólicamente vulnerable.

Una epidemia silenciosa que presiona el sistema de salud

La obesidad es el principal factor de riesgo para:

  • Diabetes tipo 2
  • Hipertensión arterial
  • Enfermedad cardiovascular
  • Apnea del sueño
  • Algunos tipos de cáncer
  • Osteoartritis
  • Infertilidad

Además, representa una carga económica creciente para el sistema sanitario dominicano: hospitalizaciones, tratamientos crónicos, intervenciones quirúrgicas y discapacidad laboral.

La obesidad no solo enferma personas.

  • Impacta familias, productividad y sostenibilidad del sistema de salud.
  • El gran error: culpabilizar al paciente

En consulta, es común encontrando pacientes que han realizado

  • 10, 15 o hasta 20 dietas.
  • Ayunos extremos.
  • Uso de productos “milagro”
  • Medicación sin supervisión.
  • Rutinas físicas extenuantes.
  • Porque la obesidad no se resuelve exclusivamente con fuerza de voluntad.

Se aborda con diagnóstico adecuado, estrategia terapéutica y medicina basada en evidencia. Actualmente contamos con:

  • Terapias farmacológicas modernas (agonistas GLP-1 y GIP).
  • Manejo nutricional estructurado y sostenible.
  • Abordaje conductual.

Evaluación de composición corporal.

  • Medicina personalizada.
  • Negar estas herramientas por prejuicio o desconocimiento constituye una omisión grave en la atención médica.

¿Qué necesita República Dominicana?

  • Reconocer formalmente la obesidad como enfermedad crónica
  • Implementar políticas públicas que regulen el entorno alimentario.
  • Fortalecer la educación nutricional desde la infancia.
  • Garantizar acceso equitativo a tratamiento especializado.
  • Promover formación médica continua en obesidad clínica.

La prevención es esencial.

Pero también lo es tratar con dignidad, ciencia y responsabilidad a quienes ya viven con esta enfer

Fuente: Regionarios News

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