Keiko Fujimori asume la Presidencia de Perú para el período 2026-2031
Keiko Fujimori comienza este martes su Gobierno con el reto de dar estabilidad política a Perú, que sufrió en la última década una secuencia de destituciones y renuncias, tras ganar en una segunda vuelta muy ajustada y polarizada al izquierdista Roberto Sánchez. Con promesas de mano dura contra la inseguridad y la búsqueda de forjar su propio legado, la líder derechista enfrentará en los próximos meses un desafío del que prácticamente no se habló en campaña: el fenómeno El Niño.
Fujimori se preparó toda su vida para este momento, desde que fue primera dama a los 19 años durante el gobierno de su padre, el fallecido autócrata Alberto Fujimori (1990-2000); luego cuando fue la congresista elegida con más votos en 2006, todavía muy joven para ser candidata presidencial; y posteriormente en las tres campañas que perdió en segunda vuelta en 2011, 2016 y 2021.
Debido al rediseño constitucional que vuelve al sistema bicameral tras 34 años y a los votos que consiguió su partido en el Congreso, Fujimori no asumirá con una amenaza inmediata del fantasma de la vacancia, como ocurrió con Pedro Pablo Kuczynski en 2016 y Pedro Castillo en 2021, lo que le da al menos un margen de maniobra, pero mantiene los desafíos propios de un país latinoamericano para la gobernabilidad
Expertos vienen advirtiendo que El Niño que se avecina, un patrón climático del Océano Pacífico que eleva las temperaturas y favorece fenómenos extremos como inundaciones y sequías, sería el más intenso en varias décadas.
El Gobierno ya declaró en emergencia al 40 % de los distritos de Perú y el Congreso aprobó un aumento de presupuesto para proyectos de infraestructura para prevenir los efectos. Un informe de julio de Credicorp Asset Capital Management estimó que El Niño generaría pérdidas por 16.000 millones de soles (unos US$ 4.700 millones), más del 1 % del PIB. Además de los daños a puentes, carreteras y redes de agua y electricidad, también quedan muy afectadas la pesca y la agricultura.
Residentes de una zona afectada por las inundaciones en Trujillo, en el norte de Perú, miran el agua desde su ventana, en marzo de 2025.
Residentes de una zona afectada por las inundaciones en Trujillo, en el norte de Perú, miran el agua desde su ventana, en marzo de 2025. Stefano Palomino/AFP via Getty Images
“Eso va a ser un dolor de cabeza para Keiko Fujimori. No hay mucho dinero ni tiempo para organizarlo (un plan de prevención). Creo que va a ser su principal reto de gobernabilidad: ver cómo enfrenta esa crisis”, dijo a CNN el politólogo peruano Gonzalo Banda, investigador doctoral del University College London.
Además agregó:
“Perú no hizo compras para este tipo de desastres desde hace muchos años, con un déficit fiscal preocupante. Afectará especialmente en el norte, donde (Fujimori) consiguió muchos votos. Estamos subestimando el costo político que eso puede significar. Eso no es un reto que asumió en campaña”
El escenario económico
El Banco Central de Reserva del Perú (BCR) explicó en un informe de 2025 que El Niño suele tener un impacto económico similar al de un choque de oferta: ejerce presión inflacionaria y contrae el PIB. Agregó que una respuesta de política monetaria es una herramienta relevante pero limitada para estabilizar los precios.
“El escenario es complejo” por el impacto de El Niño, dijo a CNN Alex Contreras, exministro de Economía entre 2022 y 2024, período en el que Perú también enfrentó el fenómeno, aunque de menor intensidad. “Es negativo, pero depende de cómo reaccionas. Ahora el contexto es diferente, va a tener un impacto, la gran pregunta es si va a generar una recesión”, indicó.
Sin embargo, comentó que Fujimori recibe una economía en crecimiento (3,3 % en 2024 y 3,4 % en 2025, por encima del promedio regional) y un entorno internacional favorable, así como dos retos: la inflación y el control del gasto público.
“Para el tema de la inflación, que es trabajo del BCR, la ratificación de (Julio) Velarde ayuda a capear el impacto de la guerra de EE.UU. con Irán. En la parte fiscal, los precios internacionales ayudan a que no sea necesario aplicar un ajuste rápido. Además, el Tribunal Constitucional aclaró que el Congreso no tiene facultades de gasto, eso alivia el trabajo al próximo ministro de Economía”, apuntó.
En los últimos años, el Congreso aprobó leyes que aumentaron el gasto público en casi US$ 11.000 millones, un 3 % del PBI, lo que autoridades advirtieron que era un “grave desorden a las finanzas públicas”, pero con el fallo judicial, el Ejecutivo volverá a tener mayor control sobre el presupuesto.
Contreras destacó además que Perú registra un aumento significativo de la inversión privada, sobre todo en el sector minero, y que el país se consolida como un hub logístico, con proyectos como el puerto de Chancay. También, mencionó que entre los desafíos está abordar el tema de la minería ilegal.
“Fujimori está teniendo mucha suerte, encuentra un país con prospecto económico muy favorable. Perú está mejor de lo que se esperaría por su caos político”, consideró. “La parte política es la gran pregunta, ver si podrá generar los consensos”.
El giro a la derecha y hacia Trump
Tras la detención en 2022 de Castillo, que había buscado un acercamiento a líderes progresistas de la región, la Cancillería peruana estuvo más cerca de gobiernos derechistas, pero en general mantuvo un pragmatismo que priorizó la integración económica. Con Fujimori, su línea política sería mucho más cercana a la ola derechista y profundizaría el giro de la región, proponiendo relaciones más fluidas con Estados Unidos, aunque no al punto de cortar vínculos con China, el principal socio comercial del país.
“Hay un problema obvio: Perú no puede darse el lujo de prescindir de la relación económica con China”, dijo a CNN el internacionalista Farid Kahhat, profesor de la Universidad Católica del Perú.
Para el analista, Washington “está en una posición del perro del hortelano”, sin ofrecer incentivos a Perú y anunciando nuevos aranceles, pero exigiendo que frene los intereses del gigante asiático. “Puede ser bienvenida una propuesta de reemplazar las inversiones chinas, como un puerto que compita con Chancay. Lo que no puede decirle es que no dejar que (China) invierta y no invertir”, apuntó.
En su opinión, la presidenta “intentará ceder en lo posible” a los pedidos de la Casa Blanca intentando un equilibrio que no incomode a Beijing. “Keiko Fujimori va a tener que hilar fino para hacer concesiones que no pongan en riesgo la relación económica”, apuntó.
La mandataria electa recibió a inicios de julio al embajador de China, quien le entregó una carta de felicitación del presidente Xi Jinping. El domingo se reunió con el embajador de EE.UU., Bernie Navarro, quien comentó en X: “Gracias por la cálida recepción y por guardar una de las mejores conversaciones para el final antes de su juramentación”.
Fuente: CNN en Español

