El descubrimiento del insólito caso, se produjo durante labores de inspección de los equipajes y mercancías que a través de la terminal de carga que llegan y salen del país, mediante el uso de unidades caninas, detectando en un contenedor que tenía como destino Europa, imágenes sospechosas.
Las unidades caninas dieron una alerta positiva a sustancias controladas y tras abrir el contenedor se encontraron varias cajas, conteniendo en su interior 162 limones de cerámica, llenos de cocaína, con un peso total de 10 kilogramos, según determinó en sus análisis el Instituto Nacional de Ciencias Forenses.

