Opinión del Editor | Seis años al frente de POLITUR: cuando la permanencia debe explicarse
Por Félix Rubio
«La continuidad del General Minorú Mazunaga Mazunaga al frente de POLITUR no solo invita a evaluar los resultados de su gestión, sino también a reflexionar sobre la importancia de la alternancia, la transparencia y la rendición de cuentas en las instituciones públicas»
Santo Domingo, Julio 2026. Durante los últimos años, el General Minorú Mazunaga Mazunaga ha permanecido al frente del Cuerpo Especializado de Seguridad Turística (POLITUR), convirtiéndose en el director con mayor tiempo consecutivo en la historia de la institución. Su permanencia ha coincidido con el crecimiento del turismo dominicano y con distintos reconocimientos a la labor operativa del organismo. Sin embargo, los resultados, por positivos que sean, nunca deben sustituir el debate sobre la institucionalidad.
En una democracia, las instituciones no pueden depender exclusivamente de la confianza depositada en una persona. La fortaleza del Estado reside en la existencia de normas claras, mecanismos de evaluación y procesos transparentes que permitan justificar cada decisión administrativa. La continuidad de un funcionario público debe responder a criterios objetivos, conocidos por la ciudadanía y sustentados en evaluaciones periódicas.
Con la entrada en vigor de la Ley Orgánica de la Policía Nacional núm. 590-16, POLITUR dejó de formar parte del Ministerio de Defensa para integrarse a la estructura de la Policía Nacional. Este cambio representó una transformación institucional que buscaba fortalecer la seguridad turística bajo un modelo policial moderno. Sin embargo, ese mismo proceso debió venir acompañado de mayores niveles de transparencia respecto a la designación y permanencia de sus principales autoridades.
La legislación vigente no fija un límite de tiempo para ocupar la dirección de POLITUR, pero tampoco convierte el cargo en una posición permanente. La ausencia de una prohibición legal no elimina la obligación de explicar por qué un mismo funcionario continúa durante tantos años al frente de una institución estratégica para el país.
El turismo constituye uno de los principales motores de la economía dominicana y la seguridad es uno de los factores que sostienen la confianza de millones de visitantes. Precisamente por la importancia de este sector, las decisiones relacionadas con su dirección deben estar acompañadas de información pública, indicadores de desempeño y criterios de evaluación que fortalezcan la confianza ciudadana.
No se trata de cuestionar a una persona por el simple hecho de permanecer en un cargo. Se trata de recordar que ningún funcionario está por encima de la institucionalidad y que toda permanencia prolongada debe poder explicarse con la misma claridad con la que se comunica un nombramiento.
Las democracias se fortalecen cuando las autoridades rinden cuentas y cuando la ciudadanía puede conocer las razones detrás de las decisiones del poder. El silencio nunca debe convertirse en la respuesta oficial.
Como medio comprometido con el análisis de los asuntos públicos, entendemos que el debate no debe centrarse en nombres propios, sino en principios. La transparencia, la alternancia cuando corresponda y la rendición de cuentas son pilares indispensables para consolidar instituciones fuertes, creíbles y al servicio de todos los dominicanos.
Fuente: Redacción «De Frente a la Verdad»

