Editorial: Duarte es más que conmemorar
Cada 26 de enero recordamos a Juan Pablo Duarte con discursos, ofrendas y actos solemnes. Sin embargo, a 213 años de su nacimiento, la gran pregunta sigue siendo incómoda pero necesaria:
¿Estamos honrando su legado o solo repitiendo su nombre?
Duarte no fue un héroe de palabras fáciles ni de conveniencias políticas. Fue un hombre que apostó por una República libre, soberana y gobernada por la voluntad del pueblo, aun cuando esa convicción le costó el exilio, la pobreza y el olvido en vida. Paradójicamente, el Padre de la Patria murió marginado por el mismo país que ayudó a fundar.
Hoy, mientras se le exalta en actos oficiales, su pensamiento ético, su rechazo al autoritarismo y su defensa de la Constitución parecen quedar relegados frente a prácticas que contradicen su ideal republicano. Duarte no luchó por una independencia simbólica, sino por una nación con instituciones fuertes, justicia real y dignidad para todos.
Recordarlo exige más que flores y fechas patrias. Exige coherencia, compromiso cívico y valentía moral.
Duarte no necesita homenajes; necesita que la República que soñó sea, por fin, una realidad.
Fuente: Félix Rubio

