{"id":43953,"date":"2025-05-01T22:39:58","date_gmt":"2025-05-01T22:39:58","guid":{"rendered":"https:\/\/defrentealaverdad.com\/?p=43953"},"modified":"2025-05-01T22:39:58","modified_gmt":"2025-05-01T22:39:58","slug":"opinion-invitada-una-vida-parqueada-19-anos-desafiando-la-calle-y-el-olvido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/defrentealaverdad.com\/index.php\/2025\/05\/01\/opinion-invitada-una-vida-parqueada-19-anos-desafiando-la-calle-y-el-olvido\/","title":{"rendered":"Opini\u00f3n Invitada: Una vida parqueada: 19 a\u00f1os desafiando la calle y el olvido"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">A las cinco de la ma\u00f1ana, cuando el asfalto a\u00fan conserva el fr\u00edo de la noche, Leidy Antonia Garc\u00eda Mart\u00ednez ya est\u00e1 de pie. Tiene 42 a\u00f1os, pero su cuerpo parece labrado por el tiempo y las batallas. Su voz baja se quiebra a ratos, como si sollozara por dentro. Seca sus l\u00e1grimas con la punta de los dedos antes de que toquen su mejilla; no quiere que nada de su ser caiga, ni que la vean caer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde hace 19 a\u00f1os trabaja como parqueadora. De esos, lleva ocho en la avenida Dr. H\u00e9ctor Homero Hern\u00e1ndez, un rinc\u00f3n ruidoso de Santo Domingo donde el bullicio de personas que trabajan en oficinas de ministerios gubernamentales e instituciones privadas se mezcla con la prisa cotidiana. Pero su historia no comenz\u00f3 all\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mucho antes, Leidy viv\u00eda en una relaci\u00f3n que promet\u00eda estabilidad, pero que termin\u00f3 convirti\u00e9ndose en una experiencia marcada por el maltrato f\u00edsico, emocional y econ\u00f3mico. Fue su expareja quien la llev\u00f3 a esa esquina, como quien traslada un objeto inc\u00f3modo.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abMe puso aqu\u00ed. Desde ah\u00ed empec\u00e9 a sufrir maltrato, y todav\u00eda lo siento\u2026 ha sido terrible\u00bb, dice bajando la mirada, pero no con verg\u00fcenza.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con los a\u00f1os, vivi\u00f3 situaciones a\u00fan m\u00e1s duras. Estuvo presa injustamente por problemas que, asegura, no eran suyos.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abYo hice tres d\u00edas de c\u00e1rcel y ech\u00e9 par de pleitos aqu\u00ed\u00bb, confiesa en voz baja, como si se quisiera romper por dentro.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace un a\u00f1o termin\u00f3 definitivamente con esa relaci\u00f3n. Desde entonces ha estado sola, y aunque la libertad le dio un respiro, tambi\u00e9n trajo amenazas, miedo, y el riesgo de perder el \u00fanico espacio que le permite subsistir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leidy es madre soltera de tres hijas y ya tiene nietos. Una de sus hijas logr\u00f3 graduarse y hoy trabaja en un colegio privado. Las otras, como ella, no pudieron terminar sus estudios.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abYo deseo algo mejor para mis hijas\u2026 no quiero que repitan mi amargada experiencia. Pero, imag\u00ednese, yo soy invisible cuando pido ayuda, y m\u00e1s por c\u00f3mo me veo&#8230; la gente piensa a veces lo peor de m\u00ed y eso me duele dur\u00edsimo, aqu\u00ed en mi coraz\u00f3n, y tambi\u00e9n porque le doy mente\u00bb.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ha hecho de todo: cocinera, dom\u00e9stica, limpiadora. Pero fue entre carros, sol, polvo y a veces insultos, donde encontr\u00f3 una forma inesperada de libertad.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abAqu\u00ed me siento libre, parece extra\u00f1o, pero es as\u00ed\u00bb, dice, mirando hacia el horizonte que dibujan los ministerios y el estadio Quisqueya. \u00abLos que trabajan por aqu\u00ed me conocen, y yo les agradezco\u2026 saben qui\u00e9n soy debajo de esta ropa\u00bb.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre las esquinas que bordean estas zonas mencionadas, es una figura reconocida como la parqueadora. Sin salario fijo ni derechos laborales, vive de lo que la gente le ofrece.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abAntes yo ganaba unos 3,000 pesos cada quince d\u00edas\u2026 ahora, con suerte, llego con el pasaje y la cena\u00bb, confiesa.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus ojos brillan al hablar de peque\u00f1as cosas que otros descartar\u00edan.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abA veces me dan cincuenta pesos y digo: \u00a1Wao, pap\u00e1 Dios gracias!\u00bb persign\u00e1ndose lo relata.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El entorno es duro, pero la calle tambi\u00e9n le ha ense\u00f1ado a resignificar su vida. Afirma que todo el mundo llega con un prop\u00f3sito a esta altura de juego, cree que el de ella es el sufrimiento de ser mujer.\u00a0 Con el paso del tiempo aprendi\u00f3 a protegerse. Su ropa no solo abriga, tambi\u00e9n la defiende.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abNo puedo venir vestida de cualquier forma, la ropa me da respeto. La gente me identifica de una vez\u00bb. Visiblemente tiene chaleco reflector como si perteneciera a los agentes de tr\u00e1nsito.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el sem\u00e1foro cambia de color y el flujo de autos la envuelve, Leidy se mueve al ritmo de bocinas y luces intermitentes. El calor del sol sobre su rostro, el zumbido de los motores, el polvo en la piel y el vaiv\u00e9n de cada jornada de lunes a viernes le recuerdan que, aunque no tenga un t\u00edtulo o salario fijo, tiene algo m\u00e1s valioso: resistencia.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEste es mi espacio, mi refugio. Aqu\u00ed no soy solo una mujer parqueadora; soy alguien que pelea por mantenerse de pie, aunque le digan que la dignidad depende del dinero&#8230; yo ni s\u00e9 qu\u00e9 significa dignidad\u00bb, dice, estallando en una carcajada.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su madre la visita de vez en cuando. Sentada en una silla, parece como si cuidara la espalda de su hija. Nunca la ha abandonado.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abMi madre lo es todo. Y mis hijas&#8230;\u00bb.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La calle te cambia, dice.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abA veces me pregunto si lo que he hecho ha estado bien, mal o qu\u00e9\u2026\u00bb, reflexiona mientras observa el panorama: el sol, los carros, el bullicio&#8230; Todo es parte de su vida.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero tambi\u00e9n lo son las peque\u00f1as victorias, que, aunque pocas, se convierten en un alivio que en momentos desconectan la tristeza que llevan y la vuelven en alegr\u00eda. Y s\u00ed, Leidy exige respeto, aunque a veces no lo reciba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su historia es solo una entre miles, como la de muchas mujeres dominicanas que enfrentan una realidad marcada por la pobreza, la informalidad y la violencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero ella no es un n\u00famero; es una historia que se siente en la piel con la dureza de su lucha, que se ve en la firmeza de su mirada, en su voz cargada de experiencias, en el esfuerzo del d\u00eda a d\u00eda y en cada paso que da, en la vida que llama asfalto.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abNo s\u00e9 por qu\u00e9 me hacen esta entrevista. De forma sorpresiva pregunta a quien la entrevista, seguida de sus consideraciones. Vieja, mira, yo no soy doctora, ni maestra\u2026 tampoco persona de alta sociedad. Soy solo yo, la parqueadora.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2026.Pero gracias por contar mi historia, al menos una parte, porque la otra, esa que me hizo as\u00ed como soy ahora, es mejor ni recordarla\u00bb, concluye, mirando al suelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego respira hondo y vuelve a sonre\u00edr, como si se perdonara a s\u00ed misma por todo lo que le ha tocado cargar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leidy no pide compasi\u00f3n. Ella, exige visibilidad. Porque, aunque su vida parezca detenida, cada d\u00eda le demuestra que sus pasos no han dejado de avanzar.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abYo no estudi\u00e9, pero he ense\u00f1ado a mis hijas a no rendirse.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras yo tenga fuerzas, yo sigo aqu\u00ed. Porque nadie me va a quitar mi lugar ni de parqueadora ni como mujer de trabajo\u00bb. Concluye sonriendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Una lucha que no es solo suya<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El relato de Leidy se inscribe en una problem\u00e1tica estructural que afecta a miles de mujeres en Rep\u00fablica Dominicana. Seg\u00fan la Oficina Nacional de Estad\u00edstica (ONE), el 37.5% de los hogares del pa\u00eds est\u00e1n liderados por mujeres, una tendencia en aumento desde los a\u00f1os 80.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta realidad est\u00e1 estrechamente vinculada a la vulnerabilidad econ\u00f3mica. En el primer trimestre de 2024, la tasa de pobreza monetaria en mujeres fue del 19.6%, frente al 18.3% en hombres. La informalidad laboral sigue siendo una barrera cr\u00edtica: m\u00e1s de la mitad de las trabajadoras dominicanas (54.8% en 2024) no cuentan con estabilidad ni derechos laborales, aunque representa una leve mejora respecto al 56.8% del a\u00f1o anterior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La desigualdad tambi\u00e9n se refleja en los ingresos. Un estudio del Banco Mundial revela que las mujeres ganan, en promedio, un 27% menos que los hombres en puestos similares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta brecha econ\u00f3mica se suma a otro drama persistente: la violencia de g\u00e9nero, de acuerdo con la Encuesta Experimental sobre la Situaci\u00f3n de las Mujeres (ENESIM-2018), publicada por la ONE, dos de cada tres mujeres en Rep\u00fablica Dominicana han experimentado alg\u00fan tipo de violencia a lo largo de su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este contexto, la historia de Leidy no es una excepci\u00f3n: es el reflejo vivo de una lucha cotidiana en un pa\u00eds donde muchas mujeres cargan solas con el peso de la pobreza, la desigualdad y la invisibilidad.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>https:\/\/one.gob.do\/media\/bk4jrviv\/bolet%C3%ADnpanoramaestad%C3%ADstico65jefaturafemeninadehogarenrepdomactualizaci%C3%B3ndedatosixcensonacionalfeb2014.pdf<\/p>\n<p>https:\/\/one.gob.do\/media\/4uvdw2ci\/boletin-de-pobreza-enero-marzo-2024.pdf<\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"dK1vko5pzg\"><p><a href=\"https:\/\/crees.org.do\/?p=27744\">Informalidad laboral sigue alta en RD pese a leve reducci\u00f3n en 2024<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe class=\"wp-embedded-content lazyload\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abInformalidad laboral sigue alta en RD pese a leve reducci\u00f3n en 2024\u00bb \u2014 CREES\" data-src=\"https:\/\/crees.org.do\/?p=27744&#038;embed=true#?secret=BQHUB4INhO#?secret=dK1vko5pzg\" data-secret=\"dK1vko5pzg\" width=\"600\" height=\"338\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" data-load-mode=\"1\"><\/iframe><\/p>\n<p>https:\/\/www.diariolibre.com\/economia\/empleo\/2024\/03\/03\/brecha-salarial-un-reto-para-las-mujeres-dominicanas\/2630982<\/p>\n<p>Fuente: Carol G. Mart\u00ednez Medina<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A las cinco de la ma\u00f1ana, cuando el asfalto a\u00fan conserva el fr\u00edo de la<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-43953","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opiniones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/defrentealaverdad.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43953","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/defrentealaverdad.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/defrentealaverdad.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/defrentealaverdad.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/defrentealaverdad.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=43953"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/defrentealaverdad.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43953\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":43955,"href":"https:\/\/defrentealaverdad.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43953\/revisions\/43955"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/defrentealaverdad.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=43953"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/defrentealaverdad.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=43953"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/defrentealaverdad.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=43953"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}